Todos
somos ciegos
Ensayo
sobre la ceguera es el décimo libro del escritor portugués
José Saramago. Fue publicado en 1995; tres años antes de que el autor fuera
galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Esta novela encierra el
aterrador relato de una sociedad que es
atacada por una extraña epidemia de ceguera blanca que se expande con rapidez y
de forma inexplicable. Con la finalidad de contrarrestar la situación, las
personas diagnosticadas con dicho padecimiento son puestas en cuarentena dentro
de un viejo manicomio. Sin embargo, la ceguera no logra ser contenida y se
propaga sin límite alguno. Ante este panorama desolador, los ciegos deberán
buscar la manera de sobrevivir a cualquier precio; luchando contra el hambre,
la inmundicia, sus bajos instintos y sobre todo, contra lo más miserable que
enclaustra la especie humana. Saramago
utiliza la ceguera para realizar el
reflejo de una sociedad empobrecida moralmente, cuya única salvación es la
lucidez ante la realidad a la que se enfrenta. Porque todos somos ciegos hasta
que decidimos abrir los ojos.
La forma en que se lleva a cabo la narración de la novela es peculiar, dado que los diálogos no son señalados de la forma convencional, sino que se integran a los extensos párrafos, mezclándose con las demás oraciones. Los personajes no tienen un nombre propio establecido, por lo que para mencionarlos, Saramago hace referencia a la característica física o al dato más interesante de su personalidad. No obstante, esto no representará un inconveniente al leer los diálogos de cada uno de ellos, gracias a la magistral forma en que el temperamento y la individualidad de los personajes son desarrollados. Se trata de una narración totalmente descriptiva que no escatima en resaltar detalles sobre los escenarios, situaciones o protagonistas que se presentan.
En cuanto a la redacción, el único signo de puntuación que es usado con frecuencia es la coma, por lo tanto son muy pocas las oraciones que se encuentran en cada página. Es importante que al leer Ensayo sobre la ceguera, el lector tome en cuenta esta característica para tener una lectura grata y fluida al evitar la confusión de ideas: basta mirar con atención. En general, el lenguaje empleado a lo largo de la historia es de fácil comprensión; pueden ser encontradas algunas palabras que no son utilizadas en el español de nuestro país debido a la traducción, pero en ningún caso su conocimiento resulta crucial para entender la trama.
Si lo que se busca es un libro distinto, con una redacción infrecuente y que permita ver más allá de las palabras, José Saramago no lo defraudará. Esta novela no sólo es una historia bien lograda, también invita al lector a hacer una reflexión sobre la verdadera ceguera, a la que se enfrenta día con día o posiblemente, de la que forma parte; aquella que le imposibilita aceptar la realidad como es y lo mantiene inmerso en un mundo de obscuridad, del que solo saldrá si es capaz de buscar la lucidez. Vale la pena atreverse a ver.
A01331344
No hay comentarios:
Publicar un comentario